11 Mar

Acompañando los cambios

Todos los que somos padres, nos hemos encontrado en más de una oportunidad manejando situaciones novedosas y desafiantes para nuestros hijos. Sabemos que no es fácil para ellos procesar “lo diferente”, y muchas veces les genera ansiedad y angustia.

Pero entonces, ¿cómo ayudarlos desde nuestro rol a atravesar estas vivencias?
Pensemos en ejemplos:
a- Cuando un niño es pequeño y su mamá debe dejarlo en casa para volver al trabajo (luego de su licencia por maternidad).
b- Cuando va a ir a algún médico nuevo, que deberá examinarlo, manipularlo o aplicarle algún tratamiento.
c- Cuando está el niño en un cumpleaños divirtiéndose y lo tenemos que llevar a casa al finalizar.
Cuando los niños experimentan cambios, necesitan un proceso para asimilarlos. Necesitan en principio tiempo (que dependerá de la situación y del niño en particular), y acompañamiento por parte del adulto.
¿Qué herramienta podemos utilizar para sostener a nuestros hijos?
La mejor y más efectiva suele ser: la palabra. Hablemos con nuestros niños, expliquemos -de manera clara- qué es lo que está pasando y por qué. Pongamos sentido a esto que ocurre, para que puedan comprenderlo, procesarlo. Demos lugar a sus preguntas.
Tenga la edad que tenga el niño, aún siendo un bebé de pocos meses, hay que hablar. Ellos comprenden, y necesitan, la palabra de sus padres.
Y no alcanza con decir lo que está pasando “mientras” está pasando. Hay que “anticiparse”. Hay que hablar antes, y repetir, varias veces si hace falta.
Volvamos a los ejemplos:
a- Una semana antes de que la madre deba volver al trabajo, comienza a charlar sobre el tema con su hijo. Le explica, que aunque le gustaría poder estar a su lado, debe volver al trabajo, que es importante para ella, que lo extrañará mucho pero que todos los días volverá a casa lo antes posible para volver a verlo; y que se asegurará de dejarlo con quien sepa cuidarlo (puede decirle ya con quien se va a quedar). Luego, un día antes, vuelve a recordar la charla, le refresca la memoria, si el niño ya habla y pregunta algo, se ocupa de responderle de manera clara sus inquietudes. Luego, el día que se va de su casa, le explica otra vez “mi amor, es hoy el día que debo regresar al trabajo, te acordás que charlamos sobre eso? Serán solo unas horas y me podés llamar las veces que necesites”.
b-Se le explica al niño a dónde está yendo y por qué, por ejemplo: “Hoy iremos al dentista; que es un doctor en quien yo confío y que va a mirar en tu boca para asegurarse de que tus dientes estén creciendo bien, para que puedas seguir disfrutando de la comida como hasta ahora. Tal vez te moleste un poco cuando mire, o revise con sus materiales; pero no te va a pasar nada, y yo voy a estar siempre al lado tuyo para lo que necesites”.
c-No se espera al momento de dejar el cumpleaños para ir a buscar al niño. Se le avisa media hora antes: “Todavía que da un rato para seguir jugando, en media hora ya tendremos que irnos y volver a casa”
Luego diez minutos antes de irse: “te quedan unos minutitos para jugar porque ya pronto nos vamos. Empezá a despedirte de los chicos”. Y nuevamente al momento de partir,  darle algún minuto para saludar a sus amigos y dejar el lugar. Como verán, vamos desde situaciones más complejas a más simples. Pero en todas la lógica es la misma: respeto por el niño, paciencia y acompañamiento, y medidas anticipatorias. Los niños atraviesan todo mucho más naturalmente cuando comprenden lo que está pasando y se sienten seguros.